He intentado escribir como si no existiera,
como si mis palabras estuvieran gritando a nadie,
a nada,
y no puedo.
He intentado ser viento
como si no quisiera ser,
como si no pudiera,
pero siento.
Me da miedo manchar la pureza de unas páginas en blanco
con poesía,
con fragmentos de lo que soy
y no soy
porque es efímero
me desvanezco.
Mis palabras ya no son ellas
yo ya no soy ellas
ahora ya no son nada.
Tengo la sensación de que siempre llego tarde
a los trenes,
las personas,
la vida,
porque siempre había estado delante
esperando.
Y mentiría si dijese que hice bien marchándome a tiempo:
ahora ya no llego,
ahora ya no es mío,
ahora ya no soy,
y no lo entiendo.