Tenemos la inmediatez tan arraigada
que pensamos inútil los medios
para quedarnos con las armas.
Somos políticamente correctos
cuando ellos nos escupen sus bufas a la cara.
Tan capaces, tan fuertes y tan cobardes
agachamos la cabeza
porque así duele menos la espalda.
Tenemos la inmediatez tan arraigada
que olvidamos hacer nuestro lo que vivimos:
que pensar no es útil si no es matemático,
porque no le sirve de engranaje a un consumo cíclico.
que tienes que controlar tus sentimientos
que explotar de alegría
que mostrarte débil
no es acorde con dosmil excusas
y un sólo motivo:
si callamos ahora, estamos perdidos.