jueves, 23 de abril de 2015

Huir

No dejamos de huir y no nos damos cuenta:

Huimos de las personas a través de la gente,
huimos de nuestros sentimientos fingiendo ideales,
huimos de lo que nos conmueve
por el miedo a poseer algo inalcanzable
(o, quizá, por el miedo a perdernos a nosotros mismos).

La dispersión nos destruye, y aun así, seguimos huyendo aferrándonos a la multiplicidad.

Yo, que soy una cobarde,
quiero seguir en la irrealidad de mi realidad
en esta utopía imperfecta que es mía,
mi mundo.

Aunque, a veces, huir de alguien, es la mayor declaración de amor
que pudiéramos hacer:
a nosotros mismos.
Pero yo, que soy una cobarde,
 decido huir
aferrándome
fuerte
a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario