lunes, 12 de diciembre de 2016

Siempre has sido lo malo de mis días
Siempre has sido huracán cuando aprendía
                                               a nadar con calma,
            cuando creía que podía encontrarme.

No nos debemos nada:
        nos hemos vivido suficiente,
        nos hemos consumido,
    y  nos hemos alejado.

No nos debemos nada

Y sin embargo...

viernes, 16 de septiembre de 2016

Más cerca de la realidad.

Podría reducirlo todo a cuatro versos,
pero la realidad es mucho más compleja.

Quizá sea porque escribimos mejor de lo que sentimos
y entonces podría decirte que
tengo un nudo en la garganta de emociones
que no me deja hablar,
que no respiro sino esta ausencia
pero esto es tan solo en esencia lo que vivo.

Que mi historia no es la nuestra
ni es mi mundo:
es abismo en estado puro,
porque nunca he sabido de piedras,
que intento saberte si no estoy despierta,
pero todo esto ni siquiera es mío.

Y tampoco miento si te digo
que estoy en paz con el universo,
pero sigo dando tumbos sin rumbo fijo:
que somos
precisamente porque no somos
porque llevamos media vida volando lejos,
que nuestro ahora está siempre en puntos distintos,
          y no chocamos,
          y deberíamos.

Pero me encanta verte cuando sonríes.


lunes, 22 de agosto de 2016

Alternativa.

No concibo mayor felicidad que haber sentido,
por eso no te voy a hablar de los kilómetros que cargo a la espalda,
eso le resquebraja a cada uno de una manera distinta.

Sólo te pido que tiembles,
no que empatices,
que le pongas tu nombre y tus huellas.
La imagen puede contener: montaña, cielo, exterior y naturaleza
Quiero que sientas vértigo
te dejes caer
hasta encontrarte.
fotografía de Alex Basha.

martes, 12 de julio de 2016

Kamikaze.

Antes de decirme nada
déjame leerte la piel,
que saben más tus cicatrices de ti
de lo que tú nunca llegarás a contarme.

Déjame acercarme
como si no importara nada más,
ahora que no tengo nada que ofrecerte,
ahora que no soy,
porque eso ya te lo has llevado contigo.

Déjame sentirte kamikaze
como si quisiera lanzarme al abismo de tu espalda
porque es ahí,
sólo,
donde he conseguido encontrarme.

Podría darte,
si me dejarás,
todo aquello que siempre ha sido tuyo,
ahora que tus huellas están marcadas a fuego en mi piel
y no hay nada que me invite a salvarme.

Sólo te pido que quieras dejarte sentir
ahora que no somos nada más que sentimiento,
que yo no quiero que lo entiendas,
pero me aterroriza hablar de ti si estás tan lejos:

necesito,
 por un instante,
                                             que seamos etéreos,

                                                            y así       
                                 ,
en alguna parte
llegaremos a ser eternos.

jueves, 10 de marzo de 2016

Aporía antitética.

Teníamos la caricia
y las ganas,
pero nos faltó la fuerza
y la bala para poder saltar:

nunca
            quisiste
                             caer

pero todos mis abismos llevaban tu nombre.

Quise correr
porque esto era importante,
y mi mayor vértigo no era la rutina,
sino era la inercia de volver lo que me aterraba.

He tenido tu piel como un suspiro,
pero es tu indiferencia la que me late
¿Acaso no has sido?

Y huyo,
para que quieras quedarte:
ya me arranqué las alas para poder volar contigo,
pero es persistente la esperanza de un mañana.

Es tan sencillo lo abstracto,
tan complicado el ego,
tan coraza,
que aunque insignificante y ajeno es esto lo único que importa,
porque es efímero.

Ya ni siquiera necesito que seas tú:
que sea tu abrazo ahora quien me comprenda.

Y así nos encontramos a medio camino,
en el dónde y el cuando de los trenes que siempre llegan tarde.